Al año de Independiente no le cabe otro calificativo que el de malo. Decididamente. Es que durante todo 2008, el Rojo transitó por una mediocridad alarmante que tuvo su pico cúlmine en el reciente Apertura donde la base de la tabla fue el hábitat de un equipo que rompió definitivamente su relación con la gente.
Aunque suene añejo, quien comenzó al frente del plantel fue Pedro Troglio. La decepción de finales de 2007 (Independiente pintaba para campeón, pero se cayó en el final) acotó el crédito de un entrenador que hipotecó su futuro con el recordado empate en La Bombonera y sus posteriores declaraciones de tinte defensivo. Una derrota en San Juan decretó su fin y otra vez apareció Santoro para corregir el rumbo.
Pepé imprimió solidez y sumó puntos, pero su interinato tenía fecha de vencimiento por la oferta de la AFA para hacerse cargo de los arqueros juveniles. Comparada eligió al exitoso (en Chile) y mediático Borghi como nuevo DT y su llegada generó revuelo y expectativa. El finalizó el Clausura, sin conocer la derrota, pero con apenas una victoria. De todos modos el objetivo de mínima se cumplió e Independiente volvió a jugar una Copa.
En el medio se fueron Denis y Matheu y llegaron muchos refuerzos en ofensiva que paradójicamente resultaron inofensivos para los rivales. Apenas en la serie con Estudiantes en la Sudamericana, las palabras de Borghi tomaron algo de forma. Todo lo demás fue decepción. Entonces, el Bichi pasó a ser historia con el único legado de un par de frases simpáticas. El elegido volvió a ser Santoro, esta vez con todo el poder de quien no está de paso.
Las cosas no cambiaron en nada. El equipo se arrastró fecha tras fecha y no terminó último porque River se empecinó en ser peor. Ningún jugador se salvó de este incendio que los expuso tanto que la purga fue la primera decisión del reelecto Comparada (récord con el 76 por ciento de los votos), quien ahora presenta al Consejo de Fútbol como la carta salvadora. La reedificación futbolística y la literal del estadio son las esperanzas rojas para un 2009 que peor que este año que pasó no podrá ser.